Las semillas: ¿el oro del presente?


Por fin ha llegado la primavera a Huertos Montemadrid y, como no podía ser de otro modo, es tiempo de tener muy presente ese elemento básico de la huerta, en particular, y de la agricultura, en general: la semilla, de la que todo nace, y crece y sin la que esta actividad humana esencial, el cultivo, no sería posible.

Gracias a esta valiosa fuente de vida surgió el sedentarismo que dio lugar a la sociedad tal y como la entendemos actualmente. Cuando el ser humano se dio cuenta de que podía utilizar las semillas para domesticar esas plantas de las que venía alimentándose y basar parte de su alimentación en ellas, empezó a seleccionarlas y a cultivarlas en lugares adecuados. Fue la semilla la que nos permitió pasar de ser nómadas a sedentarios, a plantar la base de las primeras poblaciones estables y comenzar una vertiginosa carrera de avances sociales y tecnológicos que nos lleva hasta este momento en que puedes leer este texto en esta pantalla.

Ha llovido mucho desde entonces, pero las semillas siguen teniendo un valor incuestionable y muchos hablan ya de que será una de las monedas de cambio del futuro.

 

Es a partir de la revolución verde cuando las semillas pasan del control del agricultor a ser utilizadas por las grandes empresas del sector, con patentes registradas, y empleadas como medida de presión económica sobre los agricultores: éstos compran la semilla a la empresa pero con una serie de extras como fertilizantes, plaguicidas y demás agentes químicos que prometen mejores cosechas. Es verdad que la germinación de esas semillas y esa primera cosecha suele ir muy bien, pero los agricultores han ido dándose cuenta de que las siguientes generaciones de semillas no resultan tan buenas como sus antecesoras locales.

Estas prácticas e incluso la regulación en torno a semillas, con los años y hasta la actualidad, se han ido endureciendo hasta llegar a un punto en que, en algunos países, está prohibida la comercialización de semilla local o autóctona en pro de las semillas híbridas comerciales.

La presión de los agricultores y de diferentes estratos de la sociedad civil ha hecho posible que ahora se vayan recuperando semillas de variedades locales, que recogen en sus genes esas cualidades tan valiosas para nosotros como una resistencia innata para combatir las plagas, por ejemplo.

La creación de bancos de semillas por todo el mundo y el intercambio entre agricultores nos hace pensar en un futuro optimista, donde la soberanía alimentaria y el carácter de los pueblos influirán en la toma de decisiones con respecto a la semilla.

Nosotrosen Huertos Montemadridapostamos firmemente por esta idea y colaboramos con cooperativas y asociaciones afines a este planteamiento: la mayoría de nuestras semillas provienen de variedades locales de la sierra de Madrid, recogidas por expertos agrónomos que se preocupan por recuperarlas y hablar con los agricultores de la zona para que disfrutemos en nuestras huertas de esas hortalizas y frutos que ya consumían nuestros antepasados.

Todas las semillas con las que trabajamos son ecológicas. Además, con los propios usuarios de la huerta trabajamos el concepto de “cerrar el círculo”: nosotros desarrollamos las plantas en los invernaderos y, cuando es temporada, se las damos perfectas para el trasplante, para que ellos se encarguen de cuidarlas y saborear sus delicias. A cambio, simplemente les pedimos que dejen algún fruto de su mejor planta para obtener semillas para la siguiente temporada.

También con los niños trabajamos este aspecto en nuestros talleres, para enseñarles a reconocer la semilla, cómo se siembra, su cuidado, su germinación, su recolección y conservación, y para que entiendan que, en un futuro, las semillas serán el oro del presente.